Lucio I (Roma, 185-5 de marzo de 254) fue el 22.º papa de la Iglesia católica entre 253 y 254. Hijo de Porfirio, Lucio, que al igual que muchos cristianos se encontraba sufriendo pena de destierro por orden del emperador Treboniano Galo, pudo regresar a Roma tras la muerte de este en mayo de 253 y ser elegido sucesor del papa Cornelio.
